La producción y consumo de arroz en México

Situación actual y retos para lograr la autosuficiencia

485

El arroz es uno de los principales cultivos que llegaron a México con el arribo de las migraciones de europeos, hacia finales del Siglo XV y principios del XVI. Tras su introducción en el país, este grano básico fue ganando importancia en la dieta alimenticia de la población, y en la actualidad se posiciona como el tercer cereal más consumido en México, solo después del maíz y el trigo. Sin embargo, solo se produce el 20% de la demanda total y de los más de 25 mil productores que había hasta inicio de la década de 1990, actualmente existen menos de 1000.

El origen de este déficit estuvo en la baja competitividad del sector, que debido a las políticas neoliberales implantadas a partir de la década de 1990 y la concomitante apertura comercial, se originó competencia desleal, aumento de importaciones y caída de los precios en el mercado nacional. Para revertir esta tendencia y generar mayores incentivos a la producción, además de establecer políticas públicas que impulsen este cultivo, debe darse un fuerte desarrollo tecnológico e innovaciones en toda la cadena de valor. El hecho de que las importaciones de este grano sean del 80% del consumo nacional, justifican estas iniciativas, con fundamento en el desarrollo sustentable y la seguridad alimentaria.

El cultivo de arroz en la alimentación y la salud

Maíz (Zea mays), arroz (Oryza sativa) y trigo (Triticum aestivum), representan los tres principales cultivos básicos fundamentales para la seguridad alimentaria mundial. En 2014 la producción mundial de maíz fue de 1,037 millones de toneladas, de arroz 741 millones de toneladas, y de trigo 729 millones de toneladas (FAOSTAT, 2017). En cuanto a arroz, ha habido un incremento constante en la producción en los últimos años (Figura 1), y éste es el único cereal cuya producción total se destina al consumo humano.

Figura 1. Volumen de la producción mundial de arroz para el periodo 2010-2014. Fuente: FAOSTAT (2017).

Es el alimento básico predominante para 17 países de Asia y el Pacífico, nueve de América y ocho de África. Se estima que proporciona el 20% de energía alimentaria en el mundo, debido a su elevado contenido de carbohidratos complejos en forma de almidón, superando al trigo y al maíz que proporcionan el 19% y 5%, respectivamente (FAO, 2004). De la producción mundial de arroz en 2014, México produjo tan solo 232,159 toneladas, equivalentes al 0.031% de la producción mundial (FAOSTAT, 2017).

En México el principal cereal consumido es el maíz, el cual aporta casi el 60% de la energía en la dieta alimenticia, en tanto que el arroz ocupa el tercer lugar (Tabla 1).

Tabla 1. Consumo per cápita de los principales cereales en México.
Fuente: SIAP (2016).

Además de energía, el arroz aporta proteínas, grasas, vitaminas y minerales. En términos de su importancia nutrimental, de acuerdo a MaKevith (2004), cada 100 g de arroz contiene: 384 kcal, 3.6 g de lípidos, 7.3 g de proteínas, 0.4 g de fibra, 0.4 mg de tiamina (vitamina B1), 0.02 mg de riboflavina (vitamina B2), 0.1 mg de alfa-tocoferol (vitamina E), 0.31 µg de piridoxina (vitamina B6), 5.8 µg de niacina (vitamina B3) y 20 g de folato (vitamina B9). Además, por cada 100 g de proteína contenida en el arroz, existen 5.2 g de fenilalanina, 2.5 g de histidina, 4.5 g de isoleucina, 8.1 g de leucina, 3.9 g de lisina, 1.7 g de metionina, 1.3 g de triptófano, 6.7 g de valina y 3.7 g de treonina. Dentro de los minerales que contiene el arroz, por cada 100 g de grano se encuentran: 4 mg de sodio, 150 mg de potasio, 51 mg de calcio, 32 mg de magnesio, 0.5 mg de hierro, 1.8 mg de zinc y 13 mg de selenio.

El arroz es altamente valorado por sus propiedades nutracéuticas relacionadas que permiten: 1) prevención del estreñimiento y facilitación del tránsito intestinal como consecuencia de cantidades importantes de fibra; 2) reducción de los niveles de colesterol sanguíneo debido a los fitoesteroles contenidos en la cubierta fibrosa; 3) estimulación del adecuado funcionamiento del organismo, por su contenido en vitaminas y minerales; 4) inducción de un efecto astringente de gran utilidad para la recuperación intestinal en caso de diarrea; 5) es altamente recomendable para personas con hipertensión, patologías renales, cardiacas y celiacas, debido a su bajo contenido en sodio y gluten (Morice, 2011).

El cultivo de arroz a nivel mundial

El arroz se ubica entre los principales cultivos y es uno de los más producidos a nivel mundial, solo por debajo de la caña de azúcar y el maíz. Es el alimento básico de más de la mitad de la población mundial y es el segundo cereal más producido, después del maíz. A nivel continental, Asia ocupa el primer lugar en producción, seguido por América, África, Oceanía y Europa (Figura 2).

Figura 2. Proporción de la producción de arroz por continente para el periodo del 2010 al 2014. Fuente: FAOSTAT (2017).

Los principales países productores son China, seguida por la India, Indonesia, Bangladesh y Vietnam (Tabla 2), donde este cultivo es la base de su alimentación. En 215, México ocupó el 66° lugar a nivel mundial como productor de arroz y se estima que contribuye con 2 de cada 10,000 kilogramos cosechados (SIAP, 2016).

Tabla 2. Principales países productores de arroz para el periodo 2010-2014.
Fuente: FAOSTAT (2017).

Situación del arroz en México

El Atlas Agroalimentario (SIAP, 2015), reporta que el volumen promedio de la producción nacional para el periodo 2004-2014 fue de 242.7 mil toneladas anuales (Figura 3) con un rendimiento de 5.7 toneladas por hectárea, este último por encima de la media mundial (4.5 toneladas por hectárea), pero muy por debajo de los países líderes que tienen rendimientos promedio por arriba de las 12 toneladas por hectárea.

Figura 3. Comportamiento de la producción de arroz en México durante el periodo 2004-2014. Fuente: Atlas agroalimentario del SIAP (2015).

En México, el arroz es cultivado principalmente en los estados de Nayarit, Campeche, Michoacán, Jalisco, Colima, Tamaulipas, Morelos, Tabasco, Veracruz y Guerrero. Nayarit se constituye como el principal productor, pues aporta cerca del 25.8% de la producción nacional de este cereal (Tabla 3).

Tabla 3. Principales entidades federativas con producción de arroz en México durante el ciclo 2014-2015.
Fuente: Atlas agroalimentario del SIAP (2016).

Según datos publicados por FAOSTAT (2016), para el periodo de 1961 al 2014, el área destinada para la producción de arroz ha venido experimentado decrementos significativos, con excepción de los años 1975 y 1985, en los que se observó mayor área cosechada y que coincide con el máximo valor de producción obtenido, de tal manera que de las 146,341 ha cultivadas en 1961, para el 2014 solo se cultivaron 40,642 ha, lo que representa un decremento del 72%. Sin embargo, el rendimiento muestra una tendencia a incrementar a través del tiempo, lo que ha impedido un descenso drástico en el volumen de producción y favoreció la cosecha de cantidades elevadas, principalmente en los años 1975 y 1985. De esta manera, mientras la superficie cultivada ha tenido una caída del 72%, el volumen producido solo se ha reducido en un 31% (Tabla 4).

Tabla 4. Comportamiento de la producción de arroz, en periodos de cinco años, en el territorio nacional de 1961 a 2014.
Fuente: FAOSTAT (2016).

A pesar de la importancia del arroz en la alimentación de la población mexicana, a la fecha no se han logrado desarrollar las estrategias eficientes que permitan elevar la producción y la productividad, y con ello reducir el nivel de importación que se tiene, calculado en un 80%. El 90% de las importaciones de arroz provienen de Estados Unidos (SIAP, 2016). Al respecto, es de destacar que hasta finales de la década de 1970, México fue autosuficiente en la producción de alimentos. Sin embargo, la reducción en la producción y el aumento de las importaciones ocurrida a partir de la década de 1980, tuvo varios orígenes, entre ellos, una tendencia en la reducción de los precios, menor rentabilidad de la producción en comparación con Estados Unidos, y una notable variación en los apoyos gubernamentales, haciéndose más escasos año con año (Perea, 2012).

De acuerdo con Pérez (2014), de no imponerse aranceles del 20% a las importaciones de 15 mil toneladas mensuales de arroz asiático, desaparecerán los productores y la industria del ramo. También, explicó que de Estados Unidos llegan 25 mil toneladas mensuales de arroz palay o con cáscara, mientras que el procedente de Vietnam llega listo para comercializarse en anaquel. Al respecto, el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) reporta que, a partir de la eliminación de las barreras comerciales a través de los tratados de libre comercio, México ha importado más arroz. En la medida en que se fue reduciendo la producción doméstica de arroz, como consecuencia de la eliminación del precio de garantía y de la reducción de los subsidios para la compra de insumos, los requisitos para la importación de arroz se fueron haciendo cada vez más laxos.

Lo que es alentador es que el Consejo Nacional de Productores de Arroz, señaló que a través de las compras consolidadas de insumos agrícolas, apoyos financieros, asistencia técnica puntual y ordenamiento del mercado, la producción de arroz en el país podría iniciar una etapa de recuperación, en los próximos cinco años; así como disminuir importaciones por el orden del 60% (Martínez, 2013). Además, puntualizó que solamente en el sur del país se tienen 380,000 hectáreas ociosas para producir arroz, donde se cuenta con el 53% de los recursos hídricos. Al respecto, existe el potencial suficiente para incorporar este cultivo a una superficie importante, principalmente en el estado de Campeche, puesto que en dicha entidad se encuentran los recursos necesarios para sumar 50,000 hectáreas, con lo cual se obtendrían cerca de 200,000 toneladas de arroz adicionales a las que ya produce México (López, 2010). Sin embargo para que esto ocurra, es necesario crear las condiciones tecnológicas y financieras adecuadas, además de sumar y conjugar las voluntades de proveedores de insumos, productores primarios, empresas agroindustriales y servicios relacionados. Así mismo, el SIAP (2016) a través del atlas agroalimentario también ha sugerido a los estados de Chiapas, Guerrero y Yucatán como regiones potenciales para la producción de arroz.

Derivado de un análisis macro y microeconómico de la competitividad del arroz en México se concluyó que es indispensable estimular mediante apoyos regionales, debido a las diferencias agroecológicas, a las zonas con vocación arrocera, buscando incrementar la producción del cereal y con esto satisfacer paulatinamente la demanda interna (Ireta-Paredes et al., 2015). Los apoyos económicos que recibe el productor arrocero en Estados Unidos, contribuyen a que se siga produciendo, lo que pone en desventaja a los productores mexicanos, afectando la superficie dedicada a este cultivo y por ende a la producción. Para mejorar la competitividad del arroz nacional, se debe enfatizar en la adopción de paquetes tecnológicos para cada región arrocera, tal y como lo recomiendan diversas instituciones de investigación, ya que los productores en su afán de incrementar rendimientos y reducir costos realizan modificaciones sin fundamento técnico.

Algunas variedades de arroz generadas en México

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) ha tenido una participación importante en la generación de variedades de arroz, adaptadas a diversas regiones, tales como la Choca A-05 que es de tipo temporal para el trópico húmedo del sureste, Tres Ríos A-06 para riego en el noroeste, Morelos A-08 y Morelos A-2010 para riego en la Depresión del Balsas, Silverio de temporal y riego para el trópico húmedo y seco, y la variedad Azteca para riego en el trópico sub-húmedo-noreste y trópico húmedo sureste. Dentro de estas variedades destacan la variedad Morelos A-08, que es un material con un rendimiento promedio de 8.5 toneladas por hectárea, es moderadamente resistente a la enfermedad causada por el hongo Magnaporthe grisea; su rendimiento en la industria es de 60% de grano pulido entero, conserva la calidad del arroz Morelos, la forma de su grano es alargado con menos de 20% de centro blanco y al momento de cocinarse desprende un aroma agradable que lo hace más apetecible a los consumidores. La variedad Silverio que tiene un potencial de rendimiento medio de 6 toneladas por hectárea en condiciones de temporal, 7 toneladas por hectárea en temporal con riegos de auxilio y 8 toneladas por hectárea bajo riego. Su calidad molinera es 55% de granos pulidos enteros sobre palay; es moderadamente tolerante a sequía; es resistente al desgrane y tolerante a enfermedades como: “quema del arroz” (Magnaporthe grisea antes Pyricularia oryzae), “mancha café” (Helminthosporium oryzae) y escaldado del follaje (Monographella albescens) e insectos como la chicharrita “sogata” (Tagosodes orizicolus). Por su parte, la variedad Azteca tiene un potencial de rendimiento de 8 toneladas por hectárea y recuperación media del 56% de granos pulidos enteros.

Un avance importante, en términos legales, es la declaratoria de Denominación de Origen del “Arroz del Estado de Morelos”, la cual fue otorgada por el Instituto Mexicano de Protección Industrial (IMPI). Esta denominación ampara a la planta, la semilla y el grano de las variedades Morelos A-92, Morelos A-98 y Morelos A-2010, generadas en el Campo Experimental Zacatepec del INIFAP. Se espera que este tipo de acciones sean el principio de otras iniciativas tendientes a mejorar la producción y comercialización del arroz en otras regiones arroceras del País.

Entre otras tecnologías, se han estudiado esquemas de riegos para hacer más eficiente el uso del agua, sin afectar los rendimientos, lo que se ha traducido como una oportunidad para ampliar la superficie de siembra.

Limitantes en la producción de arroz

Además de los problemas planteados en párrafos anteriores, una de las grandes limitantes técnicas para la producción de arroz en México es el riego. Se estima que, en promedio, más del 60% de los sistemas productivos de arroz en el país son de temporal (Figura 4), los cuales muestran rendimientos inferiores con respecto a los sistemas bajo riego. Además, los problemas de lluvias irregulares, por efecto del cambio climático y la falta de infraestructura hidráulica, han llevado a pérdidas totales. Así también, la presencia de plagas (Tagosodes orizicolus) y enfermedades (Magnaporthe grisea, Helminthosporium oryza y Monographella albescens) contribuyen a la reducción de los rendimientos. Aunado a lo anterior, el 52.4% de los suelos del territorio nacional son someros y poco desarrollados de tipo leptosol, regosol, y calcisol, lo que dificulta su aprovechamiento para uso agrícola y aumente su vulnerabilidad a la erosión.

Figura 4. Porcentaje de arroz con implementación de sistema productivo de riego y temporal.
Fuente: SIACON, 2016.

Conclusiones y perspectivas

El arroz es una fuente importante de energía en la dieta de los mexicanos, además de proporcionar proteínas, lípidos, vitaminas y minerales. Adicionalmente el arroz posee propiedades nutracéuticas de gran importancia en la salud humana. Si bien el rendimiento del cultivo ha incrementado a través del tiempo, también es cierto que la superficie cultivada ha disminuido, y por ende la producción, lo que ha originado que se importe el 80% de la necesidad nacional.

México cuenta con el potencial necesario para incrementar la superficie dedicada al cultivo y el rendimiento, lo que permitiría reducir hasta en un 60% las importaciones actuales de este grano básico. Junto con una revisión de las políticas públicas en materia agroalimentaria, es necesario continuar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y las innovaciones en toda la cadena de valor a fin de aprovechar este potencial y contribuir reducir la dependencia alimentaria actual. AS

Cesar J. Tucuch-Haas1, Libia I. Trejo-Téllez2, Soledad García Morales3 y Fernando C. Gómez-Merino4*

1Instituto Tecnológico Superior del Sur del Estado de Yucatán. Carretera Muna / Felipe Carillo Puerto Tramo Oxukutzcab Km. 41+400, Oxukutzcab, Yuc. C. P. 97880. 2Colegio de Postgraduados Campus Montecillo. Carretera México-Texcoco km 36.5, Montecillo, municipio de Texcoco, Estado de México. MÉXICO. C. P. 56230. 3CONACYT-CIATEJ. Biotecnología Vegetal. Camino Arenero 1227, El Bajío del Arenal, municipio de Zapopan, Jalisco. MÉXICO. C.P. 45019. 4Colegio de Postgraduados Campus Córdoba. Carretera Córdoba-Veracruz km 348, congregación Manuel León, municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz. MÉXICO. C. P. 94946. *Autor de correspondencia: Dr. Fernando C. Gómez-Merino, fernandg@colpos.mx