¿Contra qué compiten nuestros productores de maíz?

Un análisis de los costos de producción de maíz en México contra los de Estados Unidos

lunes, 20 de abril de 2026

Se aproxima la siembra de maíz en el Bajío y occidente de México, y el escenario no es nada prometedor: insumos costosos, incremento en combustibles, fertilizantes y un precio que, solo para México, no resulta competitivo. 

Un análisis de los costos de producción de maíz en México contra los de Estados Unidos arroja una diferencia abismal. Mientras que en México el costo por hectárea se encuentra en más de $56,000.00 pesos por hectárea, en Estados Unidos el costo apenas ronda los $29,000.00 pesos/ha de costo directo, sin incluir el valor de la renta de la tierra.

En cuanto a rendimientos, para México en esta región “altamente productiva”, el promedio del rendimiento por hectárea es de 10.49 ton/ha (SIAP), mientras que Estados Unidos en 2025 se rompió el récord de producción, llegando a 13.8 ton/ha.

Producir una tonelada de grano en México cuesta $5,338.00 pesos, mientras que en Estados Unidos cuesta $2,101.00 pesos (USDA).

Los precios internacionales del maíz se encuentran por debajo de los costos de producción, actualmente en US$186/ton, cuando los agricultores norteamericanos se preparan para cosechar una producción récord de 435 millones de toneladas. Al cierre de esta edición, el precio del maíz blanco de Sinaloa se ubica en $4,400 pesos por tonelada.

Al mismo tiempo, el futuro de maíz julio ‘26 cerró en 182.95 dólares por tonelada, con una tendencia alcista sostenida durante las últimas semanas. El precio en dólares sube. Pero el tipo de cambio fix se movió de 18.00 a 17.25 pesos por dólar, y ese ajuste cambiario es lo que explica que, en pesos, el precio haya retrocedido de $4,450 a $4,375 por tonelada en solo unos días.

El mercado internacional puede estar enviando señales positivas y, sin embargo, el productor mexicano puede ver un efecto distinto en su bolsillo dependiendo de cómo se mueva el tipo de cambio. Esa brecha entre la señal global y el resultado local es exactamente donde se juega la estrategia comercial del sector.

Este tipo de lecturas no son un ejercicio académico. Son la diferencia entre tomar decisiones de venta con criterio o reaccionar tarde a un mercado que ya se movió.

El entorno es dinámico. La volatilidad es parte del juego. Y la mejor herramienta frente a ella sigue siendo la misma: información oportuna, análisis riguroso y visión de mediano plazo.

Nuestros productores se encuentran en una gran desventaja desde el punto de vista financiero y tecnológico, y solo aquellos que logren eficientar sus recursos, produciendo más e invirtiendo menos, podrán salir avantes en esta difícil situación.

Ante este escenario tan complejo, no hay una sola respuesta, pero sí posibles caminos: tecnología, capacitación y políticas públicas que realmente impacten a quienes producen.

Es aquí donde la agricultura regenerativa puede desempeñar un papel clave en la transición hacia sistemas productivos más eficientes, resilientes y sustentables. 

En estos sistemas de producción hemos demostrado que es posible reducir el costo por tonelada a poco más de 2,800 pesos (reducción de costos en manejo de suelo, fertilidad e incremento de rendimiento).

La competitividad no será resultado del contexto, sino de las decisiones que tomemos hoy en campo. El futuro del maíz en México aún está en nuestras manos.

La comercialización del grano de acuerdo con la estrategia implementada con el apoyo de la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo soluciona en parte la situación, después de la definición de los 65 dólares para la base del maíz para la industria de la harina, pecuario y bodegueros, y el precio definido por la Bolsa de Granos de Chicago, sólo faltaría el apoyo a otorgar por parte del Gobierno Federal y estatal.


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