
lunes, 21 de septiembre de 2026


México tiene margen para incrementar su producción de maíz, pero el reto actual no consiste únicamente en ampliar la superficie cultivada. Una parte importante de la oportunidad está en elevar el rendimiento por hectárea, especialmente en regiones donde las condiciones de suelo, clima y disponibilidad de agua permiten una mayor productividad.
La situación también es distinta dependiendo del tipo de grano. Para el ciclo octubre 2025-septiembre 2026, la Secretaría de Agricultura estima una producción nacional de 20.6 millones de toneladas de maíz blanco, frente a un consumo de 19.3 millones. Este volumen permite cubrir el consumo nacional destinado principalmente a la alimentación humana.
En contraste, el maíz amarillo mantiene una fuerte demanda de las cadenas pecuaria e industrial. Para el mismo ciclo, se estima una oferta de alrededor de 31 millones de toneladas, de las cuales 22.9 millones corresponden a importaciones.
Este escenario vuelve a colocar la productividad en el centro del desafío. El Gobierno de México plantea aumentar la producción nacional de maíz de 21.3 millones de toneladas en 2025 a 25 millones en 2030, lo que implica aprovechar mejor las superficies actualmente cultivadas y elevar sus rendimientos.
Cerrar las brechas de rendimiento
El potencial productivo no es igual en todas las regiones. Existen zonas donde los rendimientos obtenidos están por debajo de lo que podrían alcanzar sus condiciones agroclimáticas y el nivel tecnológico disponible.
Un análisis del INIFAP identificó oportunidades importantes en el sur-sureste, donde el aprovechamiento de superficies de potencial alto y medio, junto con tecnologías y variedades adecuadas, podría generar hasta cuatro millones de toneladas adicionales de maíz blanco.
Las semillas mejoradas son una de las herramientas para conseguirlo. Sin embargo, su desempeño depende de que estén adaptadas a las condiciones de cada región y de que se acompañen de un manejo adecuado del suelo, nutrición, agua y sanidad del cultivo.
Genética y manejo, una combinación necesaria
México cuenta con ambientes agrícolas muy diversos, por lo que desarrollar materiales adaptados a cada zona es fundamental. El INIFAP mantiene programas de mejoramiento para diferentes regiones y sistemas productivos, incluyendo materiales destinados a zonas de temporal y áreas mecanizadas.
En la Península de Yucatán, por ejemplo, investigadores han desarrollado variedades mejoradas adaptadas a las condiciones de la región. Algunas pueden superar las 5.5 toneladas por hectárea bajo condiciones favorables.
Pero disponer de una semilla de mayor potencial no garantiza por sí mismo un incremento en la producción. El resultado también depende del agua, fertilización, manejo agronómico y condiciones climáticas.
El agua representa uno de los principales desafíos. Investigaciones del INIFAP en Sinaloa han mostrado que determinadas estrategias de manejo del riego pueden generar ahorros de 1,500 a 1,800 metros cúbicos por hectárea, manteniendo o incluso mejorando el rendimiento bajo determinadas condiciones.
Llevar la tecnología al productor
Otro reto es lograr que estas herramientas sean accesibles para quienes producen. El costo de las semillas, la falta de información y las dificultades para acceder a tecnología pueden limitar su adopción.
Un estudio del INIFAP en la Península de Yucatán encontró que únicamente 7.1% de los agricultores analizados había completado la adopción de semillas mejoradas, evidenciando que la innovación tecnológica necesita acompañarse de capacitación y mejores condiciones de acceso.
Por ello, aumentar la producción de maíz requiere una estrategia integral. Genética adaptada, manejo agronómico, eficiencia en el uso del agua y acceso a tecnología deben trabajar en conjunto para cerrar las brechas de rendimiento.
México tiene el potencial para producir más maíz. El desafío está en convertir ese potencial en mayores rendimientos y rentabilidad para los productores, utilizando mejor los recursos disponibles y adaptando las tecnologías a las condiciones de cada región.
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