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El Maíz Transgénico ante el nuevo USMCA

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Sin nuevas tecnologías no se logrará competitividad

Aunque el maíz fue desarrollado originalmente en México, el rendimiento promedio por hectárea se encuentra 38% por debajo del promedio mundial. De hecho, México importa el 40% del maíz que necesita para satisfacer su demanda doméstica, principalmente de maíz amarillo.

En México, para la protección fitosanitaria del cultivo y combatir plagas de insectos se utilizan insecticidas químicos. Cerca de 3,000 toneladas de ingrediente activo se utilizan cada año únicamente contra el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda). Además, es necesario usar otros insecticidas químicos para controlar otras plagas como el gusano elotero (Helicoverpa zea) y el gusano trozador (Agrotis ipsilon). Debido al grave daño que representan estas plagas y a la dependencia del uso de insecticidas, México es considerado como el país que utiliza la mayor cantidad de productos plaguicidas por unidad de superficie en Norteamérica.

Gusano elotero (Helicoverpa zea)

A pesar de que las técnicas de manejo integrado de plagas (MIP) son conocidas y difundidas –que tiene como objetivo minimizar las pérdidas económicas debidas al daño causado por los insectos y reducir el riesgo a la salud de las personas y del medio ambiente– sólo se utiliza en cultivos hortícolas de alto valor como el tomate, el brócoli y los chiles, entre otros. El MIP es muy poco utilizado en cultivos extensivos como el maíz en México.

Para comprender este fenómeno, un panel de expertos formado por investigadores y asesores de cultivos recolectaron información del 2012 al 2016 sobre las principales plagas que reducen o afectan la producción de maíz en México, así como los métodos más usados para el control de dichas plagas. Sus hallazgos fueron publicados en un artículo de acceso abierto en el Journal of Integrated Pest Management, en español.

Los autores hallaron que la diversidad de condiciones del cultivo era uno de los obstáculos más importantes para la implementación de programas de MIP para cerca de 2 millones de agricultores, que, en muchos casos, cuentan con dos hectáreas o menos de superficie cultivable.

Otro obstáculo, de acuerdo a los autores, es la falta de autorización para la liberación de variedades comerciales de maíz resistentes a la maleza y a los insectos, tales como los híbridos Bt. Estas variedades, genéticamente modificadas para resistir herbicidas y expresar proteínas de la bacteria Bacillus thuringiensis, se cultivan en el 90% de la superficie de maíz en los EEUU, cuyo rendimiento por hectárea es casi 35% mayor al que se obtiene en el campo mexicano.

“Según nuestros cálculos, se venden 3,000 toneladas de organofosfatos en México cada año para controlar únicamente lepidópteros, y esto sólo en el cultivo de maíz,” comentó a AgroSíntesis el profesor Nava Camberos, de la Universidad Juárez del Estado de Durango. “Además se aplican insecticidas contra gusanos trozadores, nemátodos, y gusano barrenador, que no necesariamente coinciden con las aplicaciones que se hacen contra el gusano cogollero. Sin embargo todas estas plagas pueden controlarse con el maíz Bt y con programas de manejo integrado de plagas”, señaló.

El ingeniero agrónomo y consultor Guadalupe Pellegaud comentó que hay algunas soluciones que se pueden implementar de inmediato para disminuir el impacto de las plagas del maíz. “Una de ellas puede ser el maíz Bt, y las personas que se oponen a la introducción de esta tecnología en México no se dan cuenta que un impacto ambiental mucho mayor es causado por las 3,000 toneladas de ingrediente activo de insecticidas que se aplican cada año. Otra es a través del tratamiento de semillas con insecticidas que ya están disponibles en México”, señaló.

El próximo titular de la Secretría de Agricultura, Víctor Villalobos, aseguró en 2007, en el contexto de la presentación de su libro Los Transgénicos: Oportunidades y Amenazas, que el maíz transgénico no agrede la cultura ni las tradiciones, pero si no se realizan siembras experimentales seguiremos hablando de supuestos escenarios. “México no puede seguir atrás en desarrollo tecnológico”, dijo.

Pero durante el foro El Maíz Transgénico y el Nuevo Gobierno, realizado en Casa Lamm, los miembros que formarán parte de la Comisión de Bioseguridad sobre Organismos Genéticamente Modificados, entre ellos Jorge Alcocer, propuesto como secretario de Salud; Josefa González Blanco, para la titularidad de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; y el mismo Víctor Villalobos, se han pronunciado en contra, así como Elena Álvarez-Buylla, que encabezará el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

El maíz transgénico con tolerancia al herbicida glifosato contiene la bacteria Bacillus thuringiensis que funciona como insecticida. Cuando se rocían grandes cantidades de glifosato sobre los cultivos, todas las plantas mueren excepto las transgénicas, pues son resistentes. Comúnmente, el glifosato se rocía utilizando avionetas en grandes extensiones de tierra y se dispersa con el viento, el riego y la lluvia y llega a otros cultivos, ecosistemas y cuerpos de agua tanto en la superficie como en el subsuelo. Esto, señalan, pone en riesgo tanto a las poblaciones humanas como a la biodiversidad. Por ejemplo, ya se ha detectado glifosato en al agua subterránea en Chiapas y se tiene evidencia de que la mariposa monarca ha disminuido su población debido al aumento de glifosato en su ruta migratoria.

La única manera en que México podrá competir a nivel internacional en la producción de maíz y poder sustituir las casi 14 millones de toneladas que se importan anualmente será a través de la tecnología. Las economías de escala necesarias para lograrlo sólo se pueden alanzar a través de la productividad, eficiencia y rentabilidad. AS

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