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Habilitarán 4 mil has y comprarán 100 mil toneladas de Maíz Amarillo

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Convenio Kellogg´s-Sacsa-Cimmyt en Sinaloa

Kellog’s habilitará y comprará maíz amarillo sustentable en Sinaloa, a través de esquemas de agricultura por contrato, con nuevas técnicas de labranza de conservación promovidas por el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (Cimmyt).

Kellogg´s formalizó un acuerdo con Servicios Agropecuarios de la Costa S.A. (Sacsa), para comprar maíz amarillo que se produzca con las nuevas técnicas de labranza de conservación propuestas por el Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y Trigo (Cimmyt) que, entre otros aspectos, reduce en más de 40% el uso de nitrógeno en la fertilización y reduce la utilización de agua.

El objetivo esencial de este proyecto es implementar un modelo de abastecimiento de maíz sustentable para Kellogg´s en México que cumpla con sus compromisos de sustentabilidad 2020.

Funcionarios del Cimmyt, Kellog´s, Sacsa, Fundación Produce Sinaloa y Sagarpa Sinaloa en la puesta en marcha del proyecto.

Sinaloa

Kellogg’s es la primera multinacional que llega a la región de Navolato, en Sinaloa, pero no es la única que intenta implementar un plan para obtener proveedores de maíz amarillo que le surtan todo el año de acuerdo a sus especificaciones y sustituir importaciones.

El estado de Sinaloa es el mayor productor de maíz de México, por encima de Jalisco, Michoacán, Tamaulipas y el Estado de México, entre otros, señaló el Dr. Ramón Soriano Robles, investigador en Recursos Socioambientales y Sustentabilidad de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En pocos años los rendimientos pasaron de cinco a 11 toneladas por hectárea (tons/ha), gracias a una combinación de factores, que van desde el clima hasta el uso de la tecnología y de semillas mejoradas.

Jorge Lugo, presidente de la Fundación Produce Sinaloa, dedicada a promover la transferencia de innovación tecnológica en Sinaola, y uno de los agricultores participantes en el proyecto señaló que cuando Kellogg’s llegó a la región para invitarlos al proyecto, muchos productores se apuntaron y, este año, van a entregar su primera cosecha de maíz amarillo. A cambio, van a recibir estímulos monetarios (equivalentes a lo que le costaría a la compañía traer el maíz de Estados Unidos), así como asesoría técnica y tecnológica para elevar los rendimientos. “Es un esquema de trabajo donde todos ganamos”, señaló.

El secretario de Agricultura y Ganadería del Gobierno del Estado, Juan Enrique Habermann Gastelum y el director de Fomento a la Agricultura de la Sagarpa en Sinaloa, Sergio Tapia, junto con los directivos de Kellogg´s informaron que el objetivo consiste en triplicar el número de productores en tres años, lo que equivale a unas 4 mil hectáreas con una producción de 100 mil toneladas de maíz amarillo sustentable.

El director general de Sacsa, Daniel Godoy, dijo que los productores asociados han mostrado su satisfacción con este modelo de producción y abastecimiento de maíz amarillo sustentable. El agricultor Hernán González, de Costa Rica, Sinaloa, dijo que ha bajado sus costos de producción con la utilización de las nuevas técnicas de labranza del proyecto.

Aliados por el maíz

En 2017, Kellogg’s lanzó el proyecto “Apoyo al abastecimiento responsable y agricultura sustentable de maíz en México”, como parte de su estrategia mundial de garantizar la entrega de 10 insumos clave que demandan sus plantas, como maíz, arroz y trigo. Hoy tiene 35 proyectos similares por todo el mundo, incluyendo América Latina.

En México se han gastado más de 250 millones de pesos y tardado dos años en articular el Business Continuity Plan, entre Kellog´s-Cimmyt-Sacsa. “Teníamos que cuadrar las cuentas hasta encontrar la viabilidad financiera a todas las partes”, dijo Bram Govaerts, representante del Cimmyt en América Latina y México para el Programa de Intensificación Sustentable.

El Cimmyt ha diseñado proyectos de agricultura sustentable de alto impacto. Es un desarrollador de semillas y tecnología que también tiene la capacidad de influir directamente en las comunidades. Su principal proyecto en México es MasAgro, un programa gubernamental con la Sagarpa, para realizar proyectos sustentables. Pero este proyecto con Kellogg’s es su contrato más grande e importante. Ahora otras empresas, sobre todo mexicanas como Gruma y Bimbo, estan interesadas en establecer modelos similares.

El modelo

El modelo que propone Cimmyt está basado en utilizar la agricultura de conservación tradicional, pero agregándole conocimiento científico y tecnológico. Sus tres pilares son: un medio ambiente sano, viabilidad económica y mejoras sociales para los agricultores, lo que combina tres conceptos ideológicamente irreconciliables: maximizar los rendimientos de la tierra, cuidar el medio ambiente y asegurar la subsistencia de los agricultores.

Esta agricultura no sólo responde a la crisis ambiental y económica que causó el abuso de los agroquímicos, sino al abandono del campo, que lo hace cada día menos redituable para los pequeños campesinos. Se trata de una revolución que empezó hace dos décadas, cuando se dieron a conocer las primeras noticias del cambio climático, y que se extiende rápidamente por todo el mundo.

Hoy todas las grandes empresas multinacionales agroindustriales, como Kellogg’s y Nestlé, saben que su sobrevivencia depende de poder contar con los insumos para la elaboración de sus productos. En Estados Unidos, forman parte de una asociación de agricultura sustentable llamada Field to Market, que busca promover las buenas prácticas agrícolas y compartir herramientas científicas y tecnológicas para mejorar las cosechas. Esta asociación tiene una plataforma llamada Fieldprint, que evalúa, con métricas estandarizadas, los avances de la agricultura sustentable.

México

La parte más complicada para Kellogg’s y Cimmyt ha sido atraer a los agricultores. Muchos se resisten a dejar el maíz blanco. Este año, la cosecha de T83, como se conoce a la variedad comercial que usa Kellogg’s, será de 5,000 toneladas, pero la empresa necesita 10 veces más, de acuerdo con Servicios Agropecuarios de la Costa (Sacsa).

Para 2020, la compañía quiere llegar a las 100,000 toneladas, lo que significa agrandar 20 veces el programa. Cimmyt es responsable de convencer a los agricultores de sumarse al proyecto, que no quieren correr riesgos innecesarios. Según Cimmyt, con el maíz amarillo se obtienen 9.5 toneladas por hectárea (ton/ha), y, con el blanco, 11. “El amarillo es más sensible a las plagas y a las sequías”, señaló Leopoldo Lugo, coordinador técnico de Cimmyt en Sinaloa, para explicar la resistencia de muchos agricultores a cambiar de cultivo a maíz amarillo.

Kellogg’s les ofrece un apoyo de hasta 267 pesos por cada tonelada (cerca de 7% del precio de la tonelada), para comprar fertilizantes y agroquímicos y cubrir gastos de flete y seguros. Pero como eso no les compensa la caída de ingresos que sucederá al menos en los primeros años, también ofrece asesoría técnica y tecnológica para bajar sus costos.

Las técnicas sustentables les permitirá reducir el costo de la tonelada de 3,500 a menos de 2,800 pesos, a través de ahorros en agua, insecticidas y fertilizantes nitrogenados, de acuerdo con Lugo, del Cimmyt.

Con todo, la migración a este tipo de agricultura implica perder rendimientos en un inicio, señala Soriano, de la UAM. “Pasa lo mismo que en la agricultura orgánica, primero pierdes, pero luego ganas”, señaló.

Entre las desventajas del programa está que los campesinos no reciben apoyo para la compra de las semillas híbridas comerciales que están obligados a usar. Podrán conseguirlas a mejores precios y con descuentos conforme más agricultores se sumen al programa, pero no por ahora, dijo Víctor Hugo Gómez Aldapa, director general de Sacsa, la comercializadora de semillas.

Kellogg’s busca destinar toda la cosecha de Sinaloa a su producto más simple y menos azucarado, el cual elabora en la megaplanta de Querétaro, la tercera más grande del mundo.

El plan de este año es preparar 20% de las hojuelas con maíz mexicano y 40% para 2020, para lo cual espera sumar 4,000 hectáreas de maíz amarillo, lo que equivale a casi 10% de las tierras de temporal de Sinaloa.

A un año de iniciado el proyecto, no logró obtener el número de productores necesario por lo difícil que es hacer labor de convencimiento. La resistencia al cambio es muy fuerte. La parte más desafiante es atraer a los pequeños productores que Kellogg’s insiste tener en su esquema, como parte de su estrategia mundial de sumar a unos 500,000.

Sí hay negocio con el maíz amarillo, hay semilla y hay molino. La empresa esta buscando hacer más visible su proyecto y justificar la inversión de 250 mdp que ha hecho.

Antes, tendrá que ganarse no sólo la confianza, sino la lealtad de los agricultores de Sinaloa, al demostrarles que sembrar maíz amarillo con técnicas sustentables es más redituable que sembrar maíz blanco.

Y mientras sigue con este proyecto, puede contar con la certeza de haber llegado primero al granero de México y que esto le dará ventajas frente a sus competidores. AS

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