
viernes, 22 de mayo de 2026


Los pequeños productores son clave para la seguridad alimentaria de México, pero enfrentan cada vez más presión por el cambio climático y las barreras de acceso a tecnología, financiamiento y capacitación
En México, la estrategia de Bayer para pequeños agricultores ya ha impactado a 1.1 millones de productores
En Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas, Cultivando Mejores Vidas opera 63 kioscos, atiende 360 comunidades rurales de difícil acceso y beneficia a más de 200 mil familias
En México, buena parte de los alimentos que llegan a la mesa dependen del trabajo de pequeños agricultores que cultivan parcelas de menos de cinco hectáreas. Sin embargo, su labor enfrenta cada vez más presión por el cambio climático, la escasez de recursos y las barreras para acceder a tecnología, financiamiento y capacitación.
Aunque suelen quedar fuera de la conversación pública, los pequeños productores aportan más del 40% de los alimentos que se consumen en el país, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). A escala global, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que los productores de pequeña escala generan alrededor de un tercio de los alimentos del mundo.
Cultivando Mejores Vidas: innovación y acompañamiento
Ante este escenario, Bayer impulsa en América Latina un modelo para pequeños agricultores que busca llevar innovación agrícola a comunidades rurales, incluso en zonas remotas o de difícil acceso, donde este acompañamiento suele ser escaso. Su principal eje es Better Life Farming (BLF, por sus siglas en inglés), o “Cultivando Mejores Vidas”, una iniciativa global de Bayer en conjunto con distintos aliados, que hoy opera en 9 países, con presencia en América Latina, Asia y África. En México funciona desde 2021 y actualmente cuenta con 63 kioscos en Veracruz, Puebla, Oaxaca y Chiapas, además de 80 en Honduras.
En estos espacios, los productores acceden a insumos, asesoría técnica, capacitación y herramientas digitales para mejorar la productividad, optimizar recursos y fortalecer sus ingresos. Pero su alcance va más allá del campo: los kioscos también funcionan como puntos de encuentro y desarrollo comunitario. Hoy dan servicio a 360 comunidades rurales de difícil acceso y benefician a más de 200 mil familias. Ahí se impulsa la inclusión financiera, la comercialización directa, la conectividad, la formación de nuevas generaciones y el fortalecimiento de capacidades en comunidades que han tenido menos acceso a estos servicios.
Los kioscos también cuentan con técnicos especializados que brindan acompañamiento gratuito durante todo el año en temas de agricultura y comercialización. Ese apoyo acerca soluciones prácticas y conocimiento técnico a comunidades con acceso limitado a este tipo de servicios. También ayuda a que las familias productoras tomen mejores decisiones, fortalezcan sus conocimientos y desarrollen más capacidades para enfrentar sus retos. Con este modelo, Bayer busca que las parcelas de pequeños productores se conviertan en negocios más sostenibles, resilientes y autosuficientes.
Además de su impacto en la productividad, Bayer busca ampliar la participación de las mujeres en el campo. Según la FAO, ellas representan cerca del 43% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo. En Better Life Farming, el 49% de los kioscos está operado por mujeres, lo que abre oportunidades económicas y fortalece su liderazgo en las comunidades rurales.
“Este proyecto me ha cambiado totalmente. Me ha dado fuerza y seguridad en mí misma y dentro de mi comunidad. Si no hubiera sido por esta oportunidad, tal vez hoy no sería igual. Ahora ya me reconocen como la muchacha que atiende su negocio. El proyecto me ha transformado económica, emocional y profesionalmente. En todos los ámbitos me ha retado y me ha ayudado a seguir adelante, a ver más allá de lo que una puede lograr dentro de la comunidad”, señaló Eduviges Sánchez, beneficiaria del programa.
Más que tecnología: herramientas para dar estabilidad al campo
Detrás de este modelo hay una estrategia más amplia que combina digitalización, agricultura regenerativa y programas productivos para pequeños agricultores. Su alcance ya llega a 2.1 millones de productores en América Latina y a 1.1 millones en México, con más de 15 programas en marcha.
Uno de ellos es Cultibot, una herramienta desarrollada en México que ofrece asesoría agrícola vía WhatsApp y hoy atiende a más de 430 mil productores en la región. La plataforma da recomendaciones técnicas para siembra, manejo de cultivos y uso eficiente de insumos, incluso en comunidades con acceso limitado a asistencia presencial.
Otro programa es DKSilos, enfocado en pequeños ganaderos y en la producción de ensilaje de maíz para alimentar al ganado en temporadas secas o de escasez de forraje. Este sistema permite conservar maíz con alto valor nutricional y asegurar alimento durante todo el año, con menor dependencia del clima. Hasta ahora ha permitido producir 4.8 millones de toneladas de ensilaje, generar ahorros acumulados por 200 millones de dólares y beneficiar a más de 50 mil ganaderos en ocho países.
También está Dkafé, dirigido a pequeños caficultores. El programa combina asesoría agronómica, prácticas sostenibles y trabajo con actores de la cadena de valor para mejorar productividad, calidad y acceso al mercado. Hoy alcanza cerca de 1 millón de hectáreas de café y a 500 mil productores en la región, sobre todo en zonas montañosas. Además, ha impulsado más de 7 mil hectáreas bajo esquemas de alternancia café-maíz para diversificar la producción y aprovechar mejor el suelo.
A esto se suma el programa de conversión a híbridos de maíz, que acompaña a pequeños productores en la transición hacia semillas de mayor rendimiento con genética mejorada, asesoría técnica y soporte remoto. El programa ya ha convertido más de 122 mil hectáreas a maíz híbrido y ha llegado a más de 50 mil agricultores, facilitando la adopción tecnológica sin cambios disruptivos en su operación.
Todas estas iniciativas comparten un mismo enfoque: la agricultura regenerativa, que busca producir más con menos recursos y, al mismo tiempo, recuperar suelo, agua y biodiversidad.
“Los pequeños agricultores son fundamentales para la seguridad alimentaria del país y desempeñan un papel clave para fortalecer la producción de alimentos. Nuestro objetivo es acercar soluciones que realmente puedan adoptar en su día a día, que les permitan producir más y mejor, pero también hacerlo de manera sostenible”, añadió José Antonio Tiburcio, Director de Innovación, Nuevos Emprendimientos y Pequeños Agricultores para América Latina en Bayer.
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