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Producción de alimentos podría caer 40%

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Proccyt y Umffaac


Los representantes de la industria de protección de cultivos, alertaron que de mantenerse la prohibición en la importación de glifosato, producto esencial para proteger más de 30 cultivos de las malezas, la producción de alimentos en el campo mexicano podría caer entre 20 y 40 por ciento, lo que derivará en desabasto, alza de precios de productos de la canasta básica, incremento de importaciones de alimentos y en un duro golpe a la economía de al menos 7 millones de micro, pequeños, medianos y grandes productores de todo el país.

Por ello Francisco Ortiz Malcher, Presidente de la Unión Mexicana de Fabricantes y Formuladores de Agroquímicos A.C. (UMFFAAC), y Cristian García de Paz, Director Ejecutivo de la organización Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología, A.C. (PROCCyT), saludaron el acuerdo entre la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT) y el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) para iniciar una mesa de diálogo en el que con bases científicas, se discuta sobre el futuro del uso del glifosato en México.

Al respecto, ambas organizaciones confirmaron su disposición para aportar toda la información científica y técnica necesaria para ser valorada por las autoridades.

Sin embargo, coincidieron en que los acuerdos en la materia no deben tardar, porque las reservas que existen de ese producto están por acabarse luego de que la SEMARNAT prohibió sus importación desde noviembre de 2019, y el ciclo de siembra en nuestro país ya comenzó.

“Si no se logra un acuerdo pronto, están en riesgo las cosechas de alimentos como el frijol, maíz, arroz, tomate, cereales, verduras, frutas, café y demás productos de la canasta básica, lo que podría obligar al país a importarlos con el consecuente aumento de precios de esos productos y sus derivados, uno de ellos, la tortilla”, precisó García de Paz.

Señaló que la importancia del campo radica en que es el encargado de producir los alimentos que todos los días llegan a la mesa de casi 130 millones de mexicanos, y refirió que el glifosato ha sido motivo de estudio durante más de 40 años en todo el mundo, determinándose que su uso no implica riesgo para el medio ambiente ni la salud pública.

Por su parte, Francisco Ortiz Malcher recordó que antes de entrar al mercado, cualquier producto que es utilizado en el campo es sometido a una profunda investigación y estudios por parte de especialistas y las propias autoridades regulatorias, proceso que lleva al menos 10 años. “Su uso no es algo que surja de la chistera. Tiene bases sólidas en estudios de la ciencia ambiental y la salud humana”, indicó.

Ambos representantes dejaron en claro que comparten el objetivo del presidente de la República para lograr la seguridad alimentaria de nuestro país, y hacer del campo un sector sustentable y redituable para los 7 millones de micro, pequeños y grandes productores que dependen de él.

Los integrantes de la agroindustria aprovecharon para hacer un reconocimiento a esos trabajadores, porque en un momento tan delicado como el de la pandemia provocada por el COVID-19, y los efectos económicos que ha generado, han sacado la casta para que no falten alimentos en los hogares mexicanos.

Ortíz Malcher apuntó que con la prohibición del glifosato no sólo se estaría asestando un duro golpe a los micro, pequeños, medianos y grandes productores mexicanos, sino que de manera directa se beneficiaría a los trabajadores del campo de otros países donde su uso sí está permitido, como el caso de Estados Unidos, nuestro principal socio comercial.

Por ello, exhortó a quienes participarán en la mesa de diálogo acordada entre la SEMARNAT y el CNA a que analicen el tema del glifosato con la frialdad y las bases científicas que demanda el caso. “No satanicemos a priori el producto. Hagamos de ésta una discusión franca y basada en la ciencia”.

Para concluir, recordó que la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, ratificó recientemente que el uso de glifosato no implica riesgos comprobados en la salud pública, e informó que ese producto se usa en más de 160 países de todo el mundo.